ESPACIOS DE LIBERTAD, CULTURA Y PROTECCIÓN: ESCENARIOS DE BAILE EN TORNO AL GAM.

Investigación presentada en XX Bienal de Arquitectura y Urbanismo "Diálogos Impostergables" en la sesión Diálogos sobre lo Común. Parque Centro Cultural Valparaíso, Chile 2017.

La importación histórica de bailes en Chile puede evidenciarse en la actualidad, los procesos de migración y mass media han diversificado la oferta cultural de las expresiones asociadas a bailes de orígenes extranjeros y que hoy día son practicados en el espacio público de Santiago: break dance, salsa, beat box, samba, k-pop, tango, etc. Es fundamental en el Chile actual discutir sobre la institucionalización del movimiento y la reivindicación de la diversidad cultural a través de las políticas públicas, rompiendo los paradigmas actuales sobre la homogenización cultural y los supuestos efectos negativos de los inmigrantes en el país.

Uno de los escenarios donde se evidencia el baile en el espacio público es el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), un edificio emblemático donde la presencia del estado se expresa a través de la cultura. Se destaca la negociación de actos culturales públicos y privados, donde los elementos arquitectónicos –cubierta, fachada, reflejo de vidrios- han sido detonantes de múltiples expresiones de comunidades de baile dentro, fuera y alrededor del GAM, simulando un gran estudio de ensayo de coreografías en la ciudad.

Una de las comunidades más numerosas en el espacio público son los bailarines del K-POP, quienes en su mayoría son escolares entre 13 y 18 años y viven en comunas periféricas de Santiago donde son segregados por sus vestimentas, movimientos y sexualidad. Esta comunidad, al igual que otras nace desde la virtualidad: se conectan directamente desde las redes sociales creando vínculos y posteriormente, se conocen en el espacio público del GAM y sus alrededores. Otra comunidad es la escuela de salsa al aire libre, donde dos noches a la semana se reúnen en frente al GAM y los estudiantes –en su mayoría adultos y extranjeros- también son contactados a través de las redes sociales.  Estos son solo dos casos de un panorama mucho más diverso en donde a través de un hito urbano se reconocen y espacializan las interacciones urbanas, expandiendo las actividades de baile más allá de los límites físicos de la edificación. Los sistemas comunitarios del baile, conectividad virtual y soportes arquitectónicos del edificio y su contexto definen límites, vigilancia y seguridad, convirtiendo estos lugares en espacios de protección y cobijo para validar la multiculturalidad.  

La discusión de este trabajo revela la asociación de diferentes factores como fenómenos cotidianos en el espacio público, redes virtuales y multiculturalidad, que en el caso del baile, han reivindicado la negociación política entre la arquitectura y el rol del espacio vacío contenido y público que construye y da soporte a actividades espontaneas y heterogéneas.  Estas expresiones urbanas dan cuenta de las complejidades socio-espaciales y la necesidad de espacios de libertad, cultura y ocio en la ciudad, visión que pone en crisis toda ley infilling y neoliberal que gobiernan en nuestras ciudades.